MADRID / Albert Sanz y Javier Colina, gran encuentro de jazz y ritmos brasileños

Madrid. Ateneo de Madrid. 23-III-2024. Albert Sanz, piano; Javier Colina, contrabajo y acordeón. Obras de compositores brasileños.

El pasado sábado, en un abarrotado salón de actos del Ateneo de Madrid, se celebró el cuarto concierto del Ciclo Grandes Intérpretes que organiza la Fundación Più Mosso, un ciclo de seis conciertos tanto de música clásica como flamenco o jazz. En esta temporada han pasado por el Ateneo de Madrid el pianista Luis Fernando Pérez, el Trío Magnacore y el pianista de flamenco Pablo Rubén Maldonado. Esta vez le tocó el turno al dúo conformado por dos grandes intérpretes de jazz: el pianista valenciano Albert Sanz y el contrabajista y acordeonista pamplonica Javier Colina. Juntos interpretaron canciones del álbum Sinhá, donde se recogen canciones de compositores y letristas brasileños muy queridos por este singular dúo, sobre todo las canciones escritas por el poeta, compositor y guitarrista Chico Buarque.

El recital comenzó precisamente con una canción de Buarque titulada Velho Francisco. Aquí Albert Sanz y Javier Colina asentaron las bases de lo que sería el resto de la noche: ritmos y melodías brasileñas —de distintas partes de Brasil— con un muy particular toque de jazz. Las melodías pasan del piano al contrabajo sin que uno casi se entere y Javier Colina acompaña el toque de contrabajo con ese canturreo típico de otros artistas como el guitarrista George Benson, el pianista Federico Lechner o, por nombrar también a un famoso pianista de música clásica, Glenn Gould. Cuando terminó esta primera canción, Albert Sanz agarró el micrófono para decir que para él era un orgullo tocar en la misma sala donde cien años antes Manuel de Falla había estrenado una obra. Igualmente presentó la siguiente canción que iban a interpretar para proseguir con un colorido recital en el que Sanz y Javier Colina fueron alternándose al micrófono entre canción y canción para hablar de las obras que interpretaban en un tono desenfadado.

Así sonaron, con Sanz al piano y Colinas al contrabajo, Sinhá de João Bosco y Chico Buarque, Vibrações y Doce de coco del compositor carioca Jacob do Bandolim, Tua cantiga de Cristovão Bastos y Chico Buarque. Después de esta canción se llegó —en opinión de quien suscribe— al mejor momento del recital. Colinas tomó el acordeón —en realidad su primer instrumento, aunque sea mucho más conocido como contrabajista— y tocó una larga introducción al acordeón de la canción de Chico Buarque João e Maria, a la que posteriormente se unió Albert Sanz con ese toque jazzístico y sensual al piano. Al acordeón y piano siguió la canción del compositor paulista Alessandro Penezzi No assento do Onnibus.

Para terminar el recital, Javier Colinas tomó de nuevo el contrabajo y este dúo de estupendos músicos interpretó la canción Xote das meninas —con aires brasileños y espíritu escocés; una danza del norte de Brasil— del compositor pernambucano Luis Gonzaga. Después de esa interpretación en la que Sanz y Colinas tocaron sendos solos, parte del público se levantó de las butacas para aplaudir y lo que provocó que este dúo les regalase una propina. El recital concluyó con una canción de Chico Buarque de ritmo muy circense en la que hubo una evocación improvisada al piano de otra canción brasileña muy conocida internacionalmente. Al acabar la propina, la mayor parte del público volvió a ponerse en pie ante estos dos grandes intérpretes.

Michael Thallium

(foto: Susana Francisco)

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